No siempre lo peor es cierto

"El éxito nunca es definitivo, el fracaso tampoco"

Corría el año 1893 cuando el catalanista Francesc Cambó empezó a pregonar sus ideas nacionalistas catalanas, no independentistas como he oído afirmar, por los pueblos de las comarcas del Penedés y del Vallés, donde, como dice el en sus memorias, había algún que otro catalanista que vivía aislado en alguna masía, generalmente tenía fama de chalado. Cuando llegaba a los pueblos la gente se quedaba en sus casas y no se acercaban a escuchar lo que pregonaba aquel extraño, el catalanismo en aquellas épocas tenía carácter de secta por lo que casi todos los catalanistas se conocían entre sí. Estás vivencias las ratificaría Josep Pla.
No deja de ser sorprenderte la visión que nos ofrecen estos dos ilustres catalanes ya que según los postulados nacionalistas Cataluña es una nación oprimida por España. Lo que relatan los dos ilustres personajes es la autentica historia de Cataluña, la historia sin adulterar por los nacionalistas modernos. Y si algo sacamos en claro de las memorias de Cambó y Pla es, sin duda, que la historia de Cataluña es la historia de España y viceversa.

Pero para reafirmar estos hechos y demostrar que Cataluña no es una nación hemos de retroceder más de dos mil años, al año 218 AC. En ese año los ejércitos romanos desembarcan en Ampurias para cortar la línea de suministros de Aníbal y hacer retroceder a sus ejércitos, ya que estos se hallaban próximos a la ciudad eterna. Este fue el punto de inicio de la conquista de Hispania. Una de las capitales de provincia de Hispania fue Tarraco, la actual Tarragona, y durante los seis cientos años que España, o Hispania, estuvo bajo dominio romano estos jamás consideraron que los territorios que bien entrada la Edad Media serían Cataluña fueran independientes o diferentes al resto de Hispania.

Una vez cayó el Imperio Romano, en el siglo V, Hispania fue invadida por los visigodos los cuales se establecieron en la península y adoptaron la cultura, la religión, el Cristianismo, y la lengua del pueblo que ya habitaba en aquellas tierras. La integración entre ambas comunidades fue excelente y, más o menos, un siglo después del inicio de la invasión de los visigodos todos los habitantes de Hispania, ya fueran de raíces visigodas o Hispano romanas, se consideraban un país independiente separado de cualquier Imperio. Fue así como nació España. Y para disipar toda duda cabe destacar que la primera capital del reino, bajo el mandato de Ataúlfo, estaba en Barcelona. Es decir, aquellos visigodos entendían que lo que en un futuro sería Cataluña era parte de, la recién nacida, España. Así nos lo hace constar Isidoro de Sevilla.

La recién nacida nación era el país mas avanzado en pintura, literatura, ciencia… de Europa, a parte de ser la primera nación que se constituyó como tal, el pueblo que habita en esas tierras se hacen llamar y se sienten españoles y no hay distinciones entre ellos. Y un buen ejemplo es el siguiente fragmento de Isidoro de Sevilla, al que hacíamos mención antes.

"¡Oh, España! La más hermosa de todas las naciones que se extienden desde Occidente hasta la India. Tierra bendita y feliz, madre de muchos pueblos. De ti reciben la luz el Oriente y el Occidente. Tú, honra y prez de todo el orbe; tú, el país más ilustre del globo.

No hay en el mundo región mejor situada. Ni te abrasa el estío ni te hiela el rigor del invierno sino que, circundada por un clima templado, te nutren céfiros blandos. Cuanto hay de fecundo en los ejidos, de precioso en las minas y de provechoso en los animales, tú lo produces.

Rica, por lo tanto, en hijos, joyas y púrpuras, fecunda también en gobernantes y en hombres que poseen el don de mandar, te muestras tan fecunda en adornar príncipes como feliz en producirlos. Con razón, ya hace mucho tiempo, te deseó la dorada Roma, cabeza de gentes, y, aunque vencedor, aquel empuje romano te desposara primero, luego, el muy floreciente pueblo de los godos, tras haber conseguido numerosas victorias, a su vez te tomó y te amó"

Pero esta excelente situación que vivía España no iba a durar para siempre. En el año 711 DC los musulmanes invaden España y acaban con el reino de los visigodos, pero el pueblo español se niega ha someterse al invasor musulmán. Así da comienzo que encarnizada guerra que duraría más de setecientos años.

Como medida de protección al invasor musulmán los Francos deciden apropiarse de la Marca Hispánica, una zona de salvaguarda que estaba formada por los territorios conquistados en el sur de los Pirineos. Los monarcas franceses ya eran conscientes que aquellas tierras que habían conquistado, y que siglos después serían Cataluña, eran España.

Fue en abril del año 815 DC, poco después de la creación del condado de Barcelona, el rey de Aquitania, Ludovico Pío, promulgó un precepto destinado a la protección de los “Españoles que viven en el Condado de Barcelona así como en los condados subalternos”. En el documento del precepto promulgado no aparecen ni una sola vez las palabras Cataluña o catalán ¿Necesita explicación?

El condado de Barcelona siempre fue vasallo del reino franco, siendo también la familia del conde extranjera ya que siempre contraían matrimonio con una mujer del norte de los Pirineos, contando la excepción de Berenguer III que contrajo matrimonio con María, hija del Cid Campeador. Es en el año 1137 cuando el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV rompe esa tradición y contrae matrimonio con la princesa Petronila de Aragón. De esta manera el condado de Barcelona, que reitero no es Cataluña ni pretendía serlo, se reintegra al proceso de reconstrucción de España, una España que había estado al borde de destruirse debido a la invasión de los moros, bajo el Reino de Aragón y no bajo una, utópica, coalición Catalana-Aragonesa como dicen los postulados nacionalistas actuales.

Esa consciencia de que Cataluña es una parte de España y no una nación aparte la encontramos en las memorias de algunos reyes que ejercieron poder sobre ella. Por ejemplo, cuando Jaime I al salir del Concilio de Lyón, donde ofreció su flota y tropas para una cruzada, dijo: “Barones, ya podemos marcharnos; Hoy a lo menos hemos dejado bien puesto el honor de España”

Pero si hay un libro que desmonta la mayoría de las invenciones nacionalistas es “Crónica” de Bernat Desclot. Con menciones como “los tres reyes de España uno de los cuales era el rey de Aragón” refiriéndose a la Batalla de Navas de Tolosa en el año 1212 DC. O cuando narra el viaje del Conde de Barcelona a Alemania al ser recibido por el emperador el conde se presenta diciendo “Señor, yo soy un caballero de España”. Y como estas se pueden encontrar a decenas en el libro de Desclot.

Pero si hay un punto de la historia que les gusta especialmente a los nacionalistas catalanes ese es el 11 de Septiembre de 1714 cuando Barcelona cae en manos del ejército Borbón durante la Guerra de Secesión. Pero vayamos paso a paso, los catalanes, como españoles, al iniciarse la contienda se decantaron por el pretendiente austriaco frente al Borbón. Personajes como Casanova, a quien los nacionalistas nos lo quieren vender como un héroe que lucho por la independencia de Cataluña, defendían al pretendiente austriaco y lucharon para que este llegara a ser rey de España. Casanova jamás lucho por la independencia de Cataluña.

Los catalanes lucharon contra el invasor francés en el Bruch, Agustina de Aragón la heroína de la Guerra de Independencia era catalana. Los catalanes combatieron en Marruecos en el año 1859 bajo las órdenes de otro catalán; el general Prim. Los catalanes también padecieron en 1898 cuando España perdió sus últimas colonias de ultramar. De entre los catalanes salió el tercio de Montserrat que dejó su sangre en la batalla del Ebro apoyando al ejército nacional.

Así podríamos poner miles de ejemplos. Cataluña es España y parte de España es Cataluña. Una sin la otra no existirían.

Pensaba añadir unas reflexiones sobre lo escrito, pero creo que es mejor que cada uno saque sus propias conclusiones y si lo cree conveniente coja un libro de Historia, de historia no de “Is-trola”, y que lea sin miedo y sin prejuicios. Seguro que tras leer dos páginas se dará cuenta de cómo le han engañado…

Y como ya ha dicho un famoso historiador “Queremos a los Catalanes por que son Catalanes y siendo Catalanes son Españoles”.

Un saludo,

Carlos

P.D: Para cualquier comentario o duda pueden dejarlo en los “comentarios” de este post o mandarme un mail a carlospopular@gmail.com Responderé gustosamente a cualquier mail que reciba.

4 comentarios:

Blas Jesús Sánchez González dijo...

Interesante análisis histórico y argumentación. Saludos.

Carlos dijo...

Hola Blas Jesús,

Primero y ante todo darte las gracias por haberte parado a leer el artículo y por tu comentario.

Creo que todo cuanto se escriva hay que argumentarlo para que se tenga en cuenta.

Muchas gracias por pasarte por el blog, espero que te vayas pasando.

Un saludo,

Carlos

Xavi dijo...

Querido Carlos:
En honor a la historia objetiva que tú buscas he de decirte que para los romanos no existía Hispania si no las Hispanias (diferentes provincias) y sí, cuando por primera vez se puede hablar de España como ente político unitario e independiente es con los visigodos.

Durante la Edad Media con la invasión musulmana no se puede hablar de Catalunya como nación, pero tampoco de España porque -aunque en las crónicas se habla de "la pérdida de España"- cada reino era una entidad política independiente hasta tal punto que -como sabes- lucharon entre sí.Tampoco se puede decir que el pueblo español luchó contra la invasión musulmana porque el pueblo español en aquella época no existía: no había ciudadanos si no súbditos. Además hoy en día se sabe que la reconquista no duró 8 siglos, más bien del siglo XI al XIII.

Por otro lado, es cierto que el 11 de setiembre del 1714 (Guerra de Sucesión no de Secesión)no hubo un brote de nacionalismo en Catalunya pero tampoco en España porque, como también sabes muy bien, el nacionalismo surgió para todo el mundo mundial en el s. XIX.

Gracias por la posibilidad que nos das de ir acercándonos a la verdad histórica.

Un fuerte abrazo,

Xavier

Anónimo dijo...

Tdo un conjunto de falacias sustentadas en la más profunda demagogia...